
De dónde surge esta iniciativa?
Desde el 2021, algunes compañeres nos empezamos a juntar para practicar juntas en Barna y comenzamos a elaborar propuestas. De aquí nacen estos encuentros de fin de semana en los que nos juntamos, organizamos, autoformarmos y compartimos saberes. Pensamos que podíamos ampliar a más personas y empezamos a hacer encuentros anuales de un máximo de 25. Nos comunicamos por grupo de whatsapp en el que nos preguntamos dudas, pasamos cursos, etc.. y un drive en el que subimos los materiales del encuentro y otras cosillas.
Este año es el VI Encuentro que será en Arterra el finde del 20 al 22 de Octubre de 2026.
¿En qué consisten los encuentros?
Son espacios autogestionados donde aprender juntes en torno a la osteopatía y el cuerpo. Esto significa que nos ocupamos entre todes de dinamizar los talleres, cuidar al grupo, gestionar los tiempos, decidir los contenidos, y seguir elaborando en qué queremos que se conviertan estos espacios.
Son no mixtos para mujeres/bolleras/trans/no binaries. Y en general están dirigidos a osteópatas o aprendices de osteópatas, aunque eventualmente podemos invitar a algunas personas con otras trayectorias (por ejemplo, alguien que esté interesade en la osteopatía, pero por diversas razones no haya podido acceder a una formación, o algune compañere de espacios terapéuticos que venga de otros saberes).
Al final de cada encuentro recogemos conclusiones, comentarios, sugerencias, inquietudes y necesidades que hemos ido viendo y sintiendo durante todo el fin de semana. Las exponemos y tenemos en cuenta para seguir enriqueciendo los próximos encuentros.
En anteriores encuentros debatimos sobre temas interseccionales que nos atraviesan: el activismo desde la salud, el transfeminismo, la autogestión de la salud y la red de apoyo.
Dedicamos tiempo a dinámicas de movimiento corporal, ya que anteriormente habíamos visto la importancia que tienen en varios sentidos: salir de lo mental y teórico, hacer grupo, conectarnos y relacionarnos desde otro lugar.
Decidimos abrir la posibilidad a nuevos enfoques y disciplinas diferentes que puedan venir a seguir potenciando este encuentro grupal y terapéutico.
Y una especificidad de estos encuentros que para nosotres es muy importante, es que incorporan una perspectiva feminista y comunitaria, que sentimos que le hace mucha falta a la práctica osteopática!
¿Qué significa esta perspectiva?
Es una perspectiva que vamos construyendo en cada encuentro.
No hace falta ser expertes (en feminismo, en osteopatía, en autogestión…), y podemos tener puntos de vista diferentes y no estar de acuerdo en todo. La diversidad es muy rica y nos hace crecer. Pero si que necesitamos tener un punto de partida compartido: básicamente, que a todxs lxs participantes nos interese la osteopatía, el feminismo y lo que éste puede aportar a nuestras prácticas, y una mirada comunitaria de la vida.
¿Por qué feminista?
Nos interesa generar espacios no-mixtos para mujeres/bolleras/trans/no binaries porque nos gusta lo que se genera cuando nos juntamos entre nosotres. Aunque cada unx tengamos recorridos de vida diferentes (es importante ser conscientes de nuestras diferencias), tenemos vivencias comunes: somos mujeres/bolleras/trans/no-binaries viviendo en un mundo patriarcal. Compartir la consciencia de lo que esto supone (a muchos niveles, y concretamente, a nivel de los espacios terapéuticos y de aprendizaje), nos ayuda a construir momentos/espacios desde la complicidad, la escucha, la empatía, el cuidado, y la integración de saberes de un modo horizontal y colectivo.
Estos encuentros son un lugar en el que juntes nos apoyamos para tener más confianza en nosotres mismes (como terapeutas y como transmisores de conocimientos), en el que nos permitimos probar y equivocarnos, sin la presión de tener que demostrarle nada a nadie, y a un ritmo que nos siente bien y que sea sostenible.
Que sean espacios feministas también significa ser conscientes de que muchas de las enfermedades vienen dadas por condicionamientos sociales, políticos y económicos, que las experiencias que vivimos dejan huellas en nuestros cuerpos (patrones corporales, bloqueos, cicatrices, fortalezas…), y que muchas veces estas experiencias están ligadas a violencias sistémicas (machista, racista, clasista, capacitista…). Pensamos que una práctica feminista de la osteopatía es una práctica que reconoce estas violencias, las huellas que éstas dejan, y también los aprendizajes, fortalezas y alianzas que generamos desde estas vivencias. Que trabaja teniéndolas en cuenta, respetando y cuidando los cuerpos que las han vivido, y aportando herramientas para la sanación de estas heridas.
Una perspectiva feminista también aporta una mirada crítica sobre la norma y cómo esta nos enferma. Si no somos conscientes de la diversidad, corremos el peligro de tratar a los cuerpos que se salen de la norma según nuestra propia historia, o según la historia dominante. Un acompañamiento feminista implica ampliar la mirada y acompañar a las personas desde su propia historia. Sin culpabilizarlas, sin ser maternalistas ni normalizantes, y encaminando el tratamiento hacia la toma de conciencia, la autonomía y la confianza sobre sus propios procesos. También implica ser conscientes de la posición de privilegio que tenemos como terapeutas y de la relación desigual que ésto puede generar, y buscar un acompañamiento desde un lugar lo más humano y horizontal posible.
¿Por qué comunitaria?
Queremos salirnos de una lógica de mercado, donde cada formación vale un pastón que no todes nos podemos permitir, y generar espacios autogestionados, baratos, en los que además de hacerlo más accesible, generemos dinámicas más horizontales donde todes aprendemos de todes y nos complementamos, entendiendo el conocimiento en un sentido muy amplio (técnicas y saberes terapéuticos, pedagogía, metodologías, facilitación de grupos, dinámicas asamblearias, cuidados entre todes…). También es potenciar lo que a cada une nos hace especiales y valioses, a través de la mirada del resto y su reconocimiento, y dejar de sentirnos soles como terapeutas, tener una red de apoyo en los tratamientos.
Queremos romper con una lógica individualista, y poner en valor la transmisión de conocimientos “sin copyright”, para que lleguen a más gente. Queremos atacar la propiedad intelectual, colectivizando nuestros saberes y nuestros recursos.
Confiamos en crear entre nosotres una red de apoyo que nos de sostén, apoyo e impulso; que visibilice la diversidad, que esté al margen del capitalismo y la individualidad.
Una perspectiva comunitaria también entiende que los problemas de salud son problemas colectivos, así como lo son las posibles soluciones. Queremos generar espacios de encuentro (entre terapeutas, entre personas afectadas por un mismo problema…), para dejar de sentirnos soles en nuestras dolencias, romper el aislamiento (que también enferma) y buscar y compartir recursos sanadores.
La práctica de la osteopatía, por lo tanto, no es algo que sólo sucede entre terapeuta y paciente: ¿qué herramientas podemos aportar a las comunidades de las que formamos parte, o que tenemos cerca?
Queremos que estas herramientas fomenten la autogestión de la salud y la autonomía (personal y colectiva), para poder ser menos dependientes de “los profesionales de la salud” y de la industria farmacéutica. Y para poder decir con más fuerza: “mi cuerpo, yo decido!”, o mejor aún: “nuestros cuerpos, nosotres decidimos!”
